
Porque la droga de tus ojos no me llega en la distancia, pero la sed de tus palabras me sume en la inercia extraña de querer necesitarte o necesitar quererte, que son dos cosas muy distintas pero que comparten un fondo verde suave.
Porque las palabras que me llegan de tus ojos suaves me distancian de la droga que es la sed de tu extrañeza, o mi extrañeza por tu sed, pero quizá más concretamente porque eres tú.

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